miércoles, 21 de mayo de 2025

Giardiasis

 

Rumbo a una vacuna contra la Giardiasis

Una vacuna oral contra el parásito Giardia Iamblia ha sido desarrollada por científicos del CONICET y de la Universidad Católica de Córdoba.

La  vacuna ya ha sido probada en forma exitosa en animales domésticos, de granja y de laboratorio. La metodología empleada por los investigadores también podría servir para prevenir la malaria y la tripanosomiasis africana.

Por Bruno Geller

Mientras que el consumo de fármacos que tienen como principal blanco al sistema nervioso central se encuentra asociado a las clases económicas más pudientes, en los sectores carenciados los medicamentos más utilizados son los antidiarreicos.

Una de las diarreas más frecuentes en países en desarrollo es la denominada giardiasis, la que es generada por el protozoario Giardia lamblia, un organismo unicelular que se aloja en el intestino delgado de las personas afectadas. Además de ocasionar diarrea, los síntomas más comunes son gases, malestar general y dolores abdominales. En el organismo, el parásito afecta la absorción de nutrientes y en casos crónicos puede provocar un cuadro de desnutrición, especialmente en niños. Se estima que unos 200 millones de seres humanos son infectados anualmente por este parásito.

La giardasis se contrae principalmente por medio del agua o los alimentos que están contaminados por su contacto previo con materia fecal, tanto humana como animal. La incidencia de la enfermedad podría reducirse aumentando el acceso a redes de agua potable de los sectores más expuestos. Mientras eso no ocurra, el desarrollo de una vacuna eficaz contra la Giardia lamblia es un logro fundamental para la salud mundial. Y ese es precisamente el objetivo que persigue el grupo de trabajo del doctor Hugo Luján, investigador del CONICET y profesor de la Universidad Católica de Córdoba.

En la actualidad la única posibilidad de controlar la giardiasis es utilizando medicamentos cuyos principios activos no son altamente eficaces y que además suelen presentar efectos secundarios. “Asimismo ya se han registrado cepas de Giardia resistentes a dichos medicamentos. Por otra parte es frecuente la reinfección luego del tratamiento debido a que muchos pacientes no generan mecanismos de defensa eficaces para eliminar el parásito”, afirmó a la Agencia CyTA el doctor Luján. 

En este contexto Luján y su equipo desarrollaron una vacuna contra el parásito que fue probada con éxito en gerbos (roedores). Los resultados de este trabajo fueron publicados en Nature Medicine en abril de 2010. A partir de esta fecha, la versión de la  vacuna ha sido mejorada.  “La vacuna se ha testeado en animales de laboratorio y animales domésticos, como perros y gatos. También en animales de granja (vacas y terneros). Ahora es necesario probar su eficacia en ensayos clínicos en humanos”, destacó Luján.

La vacuna es sumamente novedosa, tanto por su desarrollo como por sus posibilidades de aplicación. “Se trata de la primera vacuna compuesta solamente por proteínas extraídas del parásito que puede administrarse por vía oral y que no requiere cadena de frío para su mantenimiento y transporte, debido a las características particulares de los antígenos que la componen. Esto facilita su aplicación en lugares donde no hay electricidad ni heladeras para mantener medicamentos en frío”, explicó Luján.

Los reservorios del parásito intestinal Giardia lamblia son las personas,  los animales de la fauna silvestre, doméstica y el ganado de consumo, indicó a la agencia CyTA el doctor Eduardo Guarnera, médico epidemiólogo del Centro Panamericano de Zoonosis de la Organización Panamericana de la Salud / Organización Mundial de la Salud. Con el ojo puesto en la salud pública, el doctor Guarnera destacó que la vacuna sería una herramienta “de gran relevancia para evitar las infecciones y reinfecciones permanentes”.

Primer round: descubrir el truco de Giardia lamblia

Para desarrollar la vacuna contra la Giardia, Luján y sus colegas se propusieron descubrir cómo hace el parásito para evadir al sistema inmune. Los resultados de este trabajo fueron publicados en la revista Nature a fines de 2008.

Normalmente, las células del sistema inmunológico son capaces de distinguir las células propias de agentes externos, tales como virus, bacterias o protozoarios como la Giardia lamblia. Esta capacidad de discriminación entre lo propio y lo ajeno ocurre a nivel molecular, gracias a interacciones que se producen entre proteínas que están en la superficie de las células del sistema inmune y de los cuerpos extraños. A las proteínas de las células invasoras o los virus se las llama antígenos. Estos pueden ser reconocidos por los anticuerpos, que también son proteínas, pero producidas por células del sistema inmune.

El equipo cordobés descubrió que el parásito es capaz de alterar su aspecto a nivel molecular. “El genoma de este parásito contiene 200 genes que codifican antígenos de superficie diferentes”, señaló Luján. Y continuó: “El problema es que cada parásito exhibe un solo antígeno en su cubierta en un momento dado y cuando el sistema inmune comienza a generar anticuerpos para destruirlo, Giardia reemplaza ese antígeno por otro como si se tratase de un cambio de disfraz. De este modo el sistema de defensa del organismo no puede destruir al parásito”. En otros términos, Giardia lamblia deja continuamente en offside a la respuesta inmune.

Segundo round: revelar los doscientos disfraces del parásito

Para que los antígenos  se produzcan, es necesario primero que el ADN de sus genes sea ‘transcripto’ en el núcleo, dando lugar a moléculas de ARN mensajero que luego, en el citoplasma de la célula, se ‘traducen’ en proteínas. Este mecanismo básico de la biología molecular es común a todas las células, pero no todas las células producen las mismas proteínas.

“Una vez que el antígeno ha sido ‘fabricado’, es transferido a la superficie del parásito. Descubrimos que la maquinaria molecular del parásito en realidad lee y crea instrucciones de la mayor parte de los 200 genes para antígenos de superficie, pero sólo una proteína antigénica es ‘fabricada’ y llega a formar parte de la cubierta externa de la superficie del parásito. Las instrucciones restantes quedan encarpetadas ”, subrayó el investigador.

Esa observación sugirió que todos los ARN mensajeros –las instrucciones que menciona Luján–  de esta familia de antígenos habían sido creados y estaban dentro del parásito, pero algún mecanismo estaba impidiendo que el ARN fuese traducido a proteínas y expresado en la superficie de la célula. “Por medio de experimentos muy complejos hallamos que un mecanismo celular llamado interferencia por ARN (iARN) impedía que el resto de las instrucciones para antígenos se expresaran. Nuestros resultados relacionan por primera vez el iARN con el mecanismo de silenciamiento de genes en microorganismos patógenos”, afirmó.

A partir de los resultados, el investigador y sus colegas inhibieron componentes de la maquinaria del iARN que regulan la expresión de los genes para antígenos y observaron que los parásitos no exhibieron un solo antígeno de superficie, sino muchos a la vez. “Mediante esta técnica pudimos hacer visibles todos los antígenos que el parásito es capaz de producir. Una vez purificados esos antígenos, a partir de parásitos modificados genéticamente para expresar todas esas moléculas, se abrieron las puertas para el diseño de una vacuna efectiva que puede ayudar al sistema inmune a identificar cualquiera de esos antígenos y de ese modo habilitarlo para que ataque a los parásitos que intenten hospedarse en el intestino superior”, explicó Luján.

Tercer round: diseño de una tableta con doscientos antígenos de superficie

El paso inicial para desarrollar la vacuna consistió en introducir parásitos genéticamente modificados –los que expresaban los 200 antígenos– en un grupo de roedores. “Los animales se volvieron inmunes al parásito, dado que su sistema de defensa generó anticuerpos para cada uno de los antígenos”, subrayó Luján. Y continuó: “A fin de que la vacuna no consistiera en el desarrollo de parásitos genéticamente alterados, desarrollamos otra, compuesta por la suma de proteínas de superficie aisladas del parásito e integradas en una tableta que puede almacenarse a temperatura ambiente, siendo administrada por vía oral, dos necesidades clave para que una vacuna pueda ser aplicada sin dificultad, sobre todo en países pobres. Ahora es necesario probar su eficacia en ensayos clínicos en humanos, bajo estrictas medidas de seguridad y regulaciones éticas”.

De acuerdo con el investigador podría utilizarse una estrategia similar de inhibición de los mecanismos de variación antigénica de otros parásitos patógenos del ser humano, tales como Plasmodium o Trypanosoma brucei, para prevenir la malaria y la tripanosomiasis africana. Por tal motivo, los resultados de este equipo de investigación argentino han tenido repercusión en la prensa mundial y “despertado el interés de varias empresas biotecnológicas que se dedican a utilizar este tipo de resultados para la solución de importantes problemas de salud pública”, destacó Luján.

Y agregó: “Paralelamente hemos desarrollado un método simple, económico y sensible para la detección del parásito en materia fecal de organismos infectados. El mismo se basa en una tira reactiva que sirve de soporte para un anticuerpo monoclonal para captura de quistes del parásito y otro anticuerpo marcado para su detección. Estos anticuerpos están dirigidos contra proteínas específicas de la pared del quiste de Giardia y no tienen reacción cruzada con ningún otro componente de la materia fecal. La misma tira contiene además anticuerpos contra otros protozoarios causales de diarrea (Entamoeba histolytica/dispar y contra Cryptosporidium sp.) lo que permite el diagnóstico diferencial de los tres.”

Medicamentos top biológicos

En la actualidad el licenciamiento de la vacuna que desarrolla el grupo del doctor Luján se encuentra en etapa de negociación con empresas multinacionales para su uso en animales transmisores de la giardiasis (animales domésticos y de granja) y para comenzar estudios en humanos.

Respecto de los avances científicos con aplicaciones médicas –como es el caso del trabajo de Luján–  el licenciado Alberto Díaz, director del Centro de Biotecnología Industrial – INTI indicó a la Agencia CyTA que la relevancia de este sector no se da sólo en el plano económico, “sino especialmente por su impacto en la salud de todos nosotros; tener grupos de investigación como los del doctor Luján son una necesidad para servir de base al desarrollo tecnológico innovador. Luego se debe seguir desde lo industrial y lo productivo.” Y agregó que “también resulta esencial para todo proceso innovador el contar con recursos humanos de calidad, tanto desde el punto de vista científico como tecnológico, que tengan la responsabilidad para hacer llegar sus conocimientos a la sociedad y la vocación de transferir sus resultados a la industria.”
 
Para Díaz, que también se desempeña como asesor en la Subsecretaria de Transferencia de la Universidad Nacional de Quilmes, “un caso especial de la fabricación es el “biomanufacturing”, muy especialmente para la elaboración de medicamentos en base a la biotecnología. Tan especial es que en 2008 cerca del 30 por ciento del ingreso de los cien medicamentos top fue por productos biotecnológicos y se espera, a nivel mundial, que llegue al 50 por ciento en 2014. La fabricación de estas macromoléculas para el uso en la medicina presenta un desafío a los fabricantes y es de esperar que la Argentina apueste fuerte en este campo”.
 
Sobre las negociaciones que el doctor Luján mantiene con empresas extranjeras para la licencia de la vacuna, Díaz opina que “aunque sea difícil, sería preferible que fueran empresas nacionales porque así se vincularía la investigación realizada en el país con el desarrollo, la innovación y la producción. A través de estos ejes se fortalece estratégicamente el área de la producción industrial en salud humana y animal en el país. Es cierto también que se necesita un papel más activo desde el Estado, y atraer al sector privado para que invierta en estos temas de desarrollo. De todos modos, el transferir a una empresa extranjera es algo de mucho éxito y demuestra la calidad del desarrollo y del grupo de investigación para lograr que el conocimiento no quede solo en las revistas especializadas”.

 
El doctor Hugo Luján, investigador del CONICET y profesor de la Universidad Católica de Córdoba, lidera el desarrollo de una vacuna oral contra la giardiasis, una de las diarreas más comunes en países en desarrollo. La  vacuna se ha probado en forma exitosa en animales domésticos, de laboratorio y de granja. Ahora es necesario probar su eficacia en ensayos clínicos en humanos.

Amebiasis

 

Nitazoxanida en la enfermedad intestinal por E. histolytica

Es efectiva en niños y adultos para el tratamiento de la amebiasis intestinal invasiva.

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Introducción

La amebiasis –una enfermedad parasitaria causada por Entamoeba histolytica– es la tercera causa de enfermedades parasitarias luego de la malaria y la esquistosomiasis. Es frecuente en países en vías de desarrollo y constituye un riesgo para la salud para las personas que viajan.

El 90% de las infecciones por E. histolytica se presenta como colonizaciones asintomáticas del tracto gastrointestinal. La enfermedad sintomática puede aparecer como diarrea transitoria hasta casos más graves de colitis fulminante, con manifestaciones que pueden incluir las del síndrome disentérico, megacolon tóxico y peritonitis hasta la enfermedad extraintestinal, cuya manifestación más frecuente es el abceso hepático o la amebiasis hepática. Hasta la fecha no se conocen por completo los factores involucrados en la invasividad de E. histolytica.

Para el diagnóstico de la infección es importante diferenciarla de la producida por E. dispar. Las pruebas serológicas para detectar anticuerpos contra E. histolytica pueden realizarse mediante hemaglutinación indirecta (IHA [indirect haemagglutination assay]) o por inmunoelectroforesis de contracorriente. El enzimoinmunoanálisis (ELISA) basado en antígenos también es sensible y específico para su diagnóstico en materia fecal pero se requieren muestras frescas o congeladas. Las técnicas de reacción en cadena de la polimerasa resultan poco prácticas en la mayor parte del mundo.

El tratamiento de la amebiasis sintomática, tanto intestinal como extraintestinal, comprende el empleo de metronidazol u otro nitroimidazólico seguido de un amebicida con actividad en la luz intestinal como iodoquinol, paromomicina o furoato de diloxanida. Respecto de la infección asintomática, dado el riesgo de transmisión y de la gravedad de la enfermedad invasiva, se recomienda su tratamiento con un agente de acción local.

La nitazoxanida (NTZ) tiene actividad contra bacterias anaerobias, parásitos y virus y ha sido aprobada en los EE.UU. para el tratamiento de la diarrea y enteritis por Cryptosporidium spp y Giardia lamblia y se evalúa su empleo para la infección por Clostridium difficile, la gastroenteritis por rotavirus y norovirus y la hepatitis C crónica.

Los estudios in vitro mostraron que la NTZ y su metabolito activo –la tizoxanida– son al menos tan potentes como el metronidazol frente a cepas de E. histolytica sensibles a este agente y mantienen la actividad contra cepas resistentes o poco sensibles a metronidazol.

Los autores realizaron 2 estudios aleatorizados, a doble ciego y controlados con placebo de NTZ para el tratamiento de la diarrea y enteritis asociadas con E. histolytica como único patógeno entérico. Efectuaron un estudio en adultos y otro en niños y también publicaron los resultados de 17 pacientes con amebiasis hepática tratados con NTZ.


Materiales y métodos


Un estudio incluyó participantes ≥ 12 años tratados con tabletas de NTZ y, el otro, niños de entre 1 y 11 años que recibieron una suspensión oral del mismo agente. El objetivo fue evaluar la efectividad de la droga para el tratamiento de la diarrea y enteritis por E. histolytica (quistes o trofozoítos de E. histolytica y dispar observados en materia fecal con microscopio y ELISA+ para E. histolytica). Se empleó un control con placebo. Los pacientes en los que los síntomas se agravaron, como presencia de sangre en materia fecal, fueron separados del estudio para recibir tratamiento de rescate.

El criterio de valoración principal de los estudios fue la respuesta clínica registrada a los 7 días en la visita de seguimiento, que fue clasificada como buena (ausencia de síntomas, de diarrea acuosa y no más de 2 deposiciones blandas, y ausencia de hematoquecia en las últimas 24 horas y de síntomas y materia fecal blanda en las últimas 48 horas) o persistencia de la enfermedad. El criterio de valoración secundario residió en la respuesta microbiológica definida como erradicación (ausencia de quistes o trofozoítos de E. histolytica en 2 muestras de materia fecal recolectadas entre los días 7 y 10 del estudio) o persistencia.

Fueron evaluados para la inclusión en el estudio los pacientes que consultaron por diarrea en la clínica ambulatoria del Benha University Hospital o el University Hospital de Alejandría, en Egipto. Los participantes presentaban diarrea (≥ 3 deposiciones no formadas por día), ≥  1 síntoma digestivo (dolor abdominal, náuseas, vómitos, flatulencia), trofozoítos de E. histolytica/dispar identificados en materia fecal mediante microscopia y ELISA+ en materia fecal para E. histolytica. Los criterios de exclusión abarcaron la presencia de otros patógenos intestinales, embarazo o lactancia, empleo de drogas con actividad contra protozoos en las 2 semanas previas y pacientes con sida u otros trastornos inmunológicos.

Los pacientes ≥ 12 años recibieron una tableta de 500 mg de NTZ o placebo 2 veces por día, durante 3 días consecutivos; en tanto que los participantes entre 4 y 11 años fueron tratados con 10 ml de la suspensión de NTZ 100 mg/5 ml o placebo, 2 veces por día, durante 3 días y los pacientes de entre 1 y 3 años, 5 ml de esta suspensión o placebo 2 veces por día, por 3 días. El fármaco debía tomarse junto con las comidas. Los pacientes debían registrar diariamente la frecuencia y consistencia de la materia fecal y otros síntomas. Además de la medicación, los participantes recibieron terapia de rehidratación junto con indicaciones para el correcto manejo metabólico y nutricional de la diarrea.

El día 7, los pacientes debían concurrir a la clínica para una evaluación. Se tomaron muestras de materia fecal: 2 al menos con 24 horas de diferencia entre los días 7 y 10, y una tercera muestra en el día 14, que fueron examinadas mediante microscopio, incluyendo una prueba de ELISA para E. histolytica.

Los pacientes que consultaron en el University Hospital de Alejandría fueron evaluados para ser incluidos en un estudio no controlado sobre el tratamiento de la amebiasis hepática con NTZ. Los criterios de inclusión comprendieron fiebre, dolor abdominal, hepatomegalia, serología reactiva para E. histolytica por IHA y masa única hipoecoica hepática en la ecografía, compatible con abceso. Fueron excluidos aquellos que presentaron abcesos múltiples, con peligro de ruptura inminente y las mujeres embarazadas o en período de lactancia. Los participantes recibieron una tableta de 500 mg de NTZ con las comidas, cada 12 horas, durante 10 días y permanecieron internados durante el tratamiento. La respuesta clínica fue definida como la resolución de los síntomas clínicos de amebiasis invasiva (fiebre, dolor abdominal y hepatomegalia) y de la leucocitosis al final de la terapia, sin recurrencia de la amebiasis hepática hacia el día 30 del estudio. 


Resultados


Entre febrero de 2004 y octubre de 2005, los investigadores examinaron las muestras de materia fecal de 4 587 pacientes sintomáticos. Se observaron quistes o trofozoítos de E. histolytica/dispar en muestras de 5.5% de los pacientes y 3.4% de éstas fueron confirmadas mediante prueba de ELISA. Ambos estudios abarcaron 100 pacientes que cumplieron los criterios de inclusión. Dos participantes tratados con tabletas (ambos del grupo placebo) no concurrieron al seguimiento y se consideraron fracasos terapéuticos de acuerdo con el protocolo.

Para el criterio principal de análisis (exclusión de pacientes sin quistes o trofozoítos de E. histolytica en la muestra inicial y sujetos con otros patógenos), las tasas de respuesta por grupo de tratamiento fueron 94% de respuesta clínica en el grupo activo frente a 50% en el grupo placebo (p < 0.001) y 94% de respuesta microbiológica con tratamiento activo frente a 43% con placebo (p < 0.001). La correlación entre la respuesta clínica y microbiológica fue casi perfecta en los grupos con NTZ, con 30 de 32 pacientes con respuesta clínica libres de quistes o trofozoítos de E. histolytica en las muestras de materia fecal de los días 7 a 10. Doce de los 15 fracasos clínicos en los grupos tratados con placebo presentaban E. histolytica en la muestra de materia fecal de seguimiento y 10 de los 15 pacientes con respuesta clínica en los grupos placebo resultaron negativos para el parásito en las muestras de los días 7 a 10. Uno (2%) de los 47 pacientes con respuesta clínica en el grupo que recibió NTZ presentó E. histolytica en la muestra de materia fecal del día 14, que señaló reinfección o respuesta incompleta al tratamiento. El resto de los 46 pacientes con respuesta clínica persistieron negativos para E. histolytica hacia el día 14 de estudio. El 17% de los 23 pacientes con respuesta microbiológica en el grupo tratado con placebo presentó E. histolytica en la muestra de materia fecal del día 14.

Durante el seguimiento, 14 pacientes refirieron 1 o más efectos adversos, independientemente de la causa; éstos abarcaron somnolencia (4 NTZ), dolor abdominal (2 NTZ, 1 placebo), cefalea (2 NTZ, 1 placebo), fatiga (1 NTZ, 1 placebo), orina amarillenta (1 NTZ, 1 placebo), náuseas (1 placebo), vómitos (1 placebo) y dispepsia (1 NTZ). En general, los efectos adversos fueron leves y transitorios y ninguno requirió la interrupción del tratamiento.

Por otro lado, fueron incluidos en el estudio de amebiasis hepática 17 adultos (14 de sexo masculino), con una media de edad de 29 años y peso corporal medio de 63.8 kg. Cada uno de los pacientes presentó fiebre, dolor abdominal y hepatomegalia y en la ecografía mostraron una única masa hipoecoica hepática compatible con abceso. La serología para E. histolytica (IHA) mostró títulos elevados en los 17 casos y se comprobó leucocitosis en el 71% de los pacientes. Se identificó E. histolytica en la materia fecal de un solo paciente antes del tratamiento. Los 17 participantes respondieron a la terapia, con resolución de los síntomas antes del final del estudio. Antes del quinto día de tratamiento, la temperatura era < 37.5º C en el 82% de los casos y, al final del tratamiento, ninguno de los pacientes presentaba fiebre. La leucocitosis también se resolvió en todos los participantes hacia el día 10 de estudio. Ninguno de los pacientes tuvo complicaciones 20 días posteriores al tratamiento, tampoco abandonaron la terapia ni requirieron aspiración de material purulento del hígado. Las muestras de materia fecal recolectadas en los días 10 y 30 fueron negativas para E. histolytica en los 17 pacientes. No se informaron eventos adversos.


Discusión


Los estudios aquí presentados muestran la efectividad de la NTZ en el tratamiento de la enfermedad invasiva del tracto intestinal y el hígado causada por la infección con E. histolytica. Además, mostraron la efectividad de la NTZ para eliminar E. histolytica del tracto intestinal. Un esquema de 3 días con NTZ podría reemplazar tratamientos más prolongados de metronidazol seguido por un amebicida de acción luminal. En caso de enfermedades más graves, la duración del tratamiento puede extenderse más de 3 días.

En muchos casos no puede realizarse el diagnóstico de infección por E. histolytica debido a tiempo, costos o carencia de métodos diagnósticos confiables. En estos casos, concluyen los autores, el tratamiento empírico con NTZ sobre la base del diagnóstico clínico puede ser una opción apropiada.

martes, 12 de febrero de 2019

Leishmaniosis visceral y tegumentaria


La Leishmaniosis es una zoonosis que se considera una enfermedad emergente y reemergente en países tropicales y subtropicales. Tiene dos formas clínicas fundamentales: la visceral y la tegumentaria. En aislamiento del germen en las ulceras el paciente y las pruebas serológicas constituyen las principales elecciones diagnosticas unido al genio epidemiológico. El gucantime sigue siendo la droga de elección en el tratamiento.

Leishmaniosis visceral y tegumentaria
Autores: Dr. Eusebio Castillo Marcial (1) Dr. Juan Carlos Rojas Fernández (2) Dr. Henyer García Bell (3) Dr. Leslie Alvares Cardona (4) y Dr. C Alfredo de la A. Izquierdo Hernández (5)
Introducción:
La leishmaniosis está constituida por un grupo de enfermedades zoonoticas causadas por varias especies de protozoos del género Leishmania. Los parásitos son transmitidos a los humanos por la picadura de las hembras de mosquitos de los géneros Phlebotomus y Lutzomya, (jején en Cuba, Palomilla en Colombia) de los cuales unas 30 especies son vectores demostrados. (1, 2)
La enfermedad por su naturaleza zoonótica, afecta tanto a perros como humanos. Sin embargo, animales silvestres como zarigüeyas, coatíes y osos hormigueros entre otros, son portadores asintomáticos del parásito, por lo que son considerados como animales reservorios. (3,4) El período de incubación varía de 10 días a 24 meses (promedio 2 a 6 meses) luego de la picadura del vector, aunque puede ser más prolongado, extendiéndose a varios años (5,6)
Generalmente cursa con dos formas clínicas: La leishmaniosis tegumentaria (LT) cuyo agente más frecuente y asociado a brotes es Leishmania braziliensis, y la visceral (LV o kala-azar) (fiebre negra en idioma hindi) zoonosis, potencialmente grave y fatal, causada en América por Leishmania infantum. Los casos sintomáticos de LV tienen desenlace fatal si no son tratados de manera adecuada y oportuna (7,8)
El género Leishmania comprende protozoarios parásitos pertenecientes a la Familia Trypanosomatídae y al Orden Kinetoplastida, cuya principal característica estructural es la de poseer un orgánulo citoplasmático: el kinetoplasto. La presencia de este último, es de capital importancia en la identificación morfológica de las fases evolutivas del género Leishmania. (9,10)
Método
En el presente trabajo hacemos referencia a dos casos de Leishmaniosis: una tegumentaria y la otra visceral, en un paciente adulto del género femenino el primero y otro visceral en una preescolar del mismo género, o sea en las edades pediátricas, de una zona endémica del municipio Codó en el estado Maranhao en Brasil.
 Caso# 1. Se trata de una paciente femenina de 34 años de edad con antecedentes de salud aparente que acudió a nuestro servicio por presentar lesiones en extremidad inferoroanteromedial de la pierna del tipo eritematoulceropustulocostrosa, con dolor e impotencia funcional. Refiere la paciente que la lesión comenzó como una pápula, que le hizo recordar la picadura de insecto para lo cual hizo tratamiento local, no resolviendo por lo que decidió buscar los servicios médico.
Se le realizo un minucioso examen físico, se le indicaron los exámenes complementarios confirmándose el diagnostico de leishmaniosis tegumentaria. Se le impuso tratamiento a base de Glucantime a dosis de 20mg/ kg de peso por 20 días, la se repite 2 o 3 semanas después.
Caso # 2. Paciente de 3 años de edad la cual es traída a consulta por el familiar por presentar dolor abdominal, quejido, fiebre no constatada termométricamente, palidez cutaneomucosa y aumento de volumen del abdomen y otros síntomas de malestar general.
Al examen físico se comprueba la palidez tanto de la piel como de las mucosas, temperatura de 38 grados centígrados, hepatomegalia y esplenomegalia gigantes. Se realiza además la maniobra de Tarral siendo esta positiva, comprobándose la ascitis, abdomen de batracio. Con este cuadro se decide remitir para mejor estudio y tratamiento. Se le realizan visitas periódicas, siendo los complementarios positivos a Leishmaniosis Visceral.
Análisis y discusión de los resultados.
Las leishmaniosis tegumentarias son diagnosticadas cuando se demuestra la presencia de amastigotes en las lesiones sugestivas de este parasitismo, igualmente, si por cultivo «in vitro», comprobamos la evolución de formas promastigotes derivadas de las respectivas formas intracelulares. (11, 12)
La úlcera es la más frecuente presentación clínica de LTA, independientemente de la especie de Leishmania causante del cuadro dermatológico, estas lesiones ulcerosas francas generalmente se encuentran conta­minadas secundariamente con diversos patógenos: hongos como Paracoccidiodes braziliensís, y Histoplasma capsulatum, Sporothrix schenckii y bacterias piogénicas, tipo Staphylococcus y Streptococcus, o también Mycobacterium. (13, 14)De aquí se desprende que además de las medidas específicas de la enfermedad también hay que combatir a estos agentes con medidas enérgicas tanto locales como sistémicas.La LV o kala-azar puede aparecer de manera súbita con vómitos, diarrea, fiebre y tos. El riesgo de desarrollar enfermedad sintomática aumenta con la desnutrición, la infección VIH y en niños inmunocomprometidos. El período de incubación varía de 10 días a 24 meses (promedio 2 a 6 meses) luego de la picadura del vector, aunque puede ser más prolongado, extendiéndose a varios años. La mayor parte de los casos ocurre en menores de 10 años de edad. (15, 18)

Formas clínicas:– Asintomática: se diagnostica solo por la serología positiva.
– Aguda: Se caracteriza por fiebre alta, similar a un cuadro séptico, alteraciones hematológicas, hepatoesplenomegalia, en general con buen estado general.
– Clásica o kala-azar: fiebre persistente y ondulante, hepato-esplenomegalia masiva; el bazo puede llegar hasta la fosa ilíaca derecha, con distensión abdominal. Presentan adenopatías generalizadas, sangrados (epistaxis, hemorragia gingival), anorexia, pérdida de peso, caquexia, debilidad progresiva y signos de desnutrición calórico-proteica como edemas y ascitis. Hay alteraciones en la piel, que puede ser grisácea, oscura o pálida, reseca y escamosa; el pelo aparece adelgazado. En los complementario podemos encontrar pancitopenia, hipergammaglobulinemia. (17, 18)
El cuadro clínico que presente el paciente, el genio epidemiológico y los exámenes comentarios, en esta forma clínica las pruebas serológicas permitirán hacer el diagnóstico oportuno en beneficio del paciente. Lo ideal sería diagnosticar la enfermedad en la etapa asintomática, para ellos es indispensable realizar la pesquisa activa por el equipo de trabajo de medicina familiar a quien le corresponde desarrollar este tipo de investigación científica.
Siempre la mejor forman de combatir esta terrible zoonosis es la prevención donde el control de los perros domésticos serán la mejores e as acciones.
Conclusiones
La leishmaniosis es una zoonosis frecuente en nuestro medio, constituye un serio problema de salud en nuestra área donde la tegumentaria es una de las principales causas de dermatosis.
El diagnostico se realiza por el aislamiento del germen en las úlceras de los enfermos y por pruebas serológicas entre la que podemos mencionar la de Montenegro y la inmunocromatografía con el antígeno rK39, el cual ha mostrado altos valores de sensibilidad (88-96%) y especificidad (96-100%) (15, 16, 17, 18)
Las complicaciones infecciosas y las hemorragias son las principales causas de mortalidad
Anexos fotográficos





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Leishmaniosis visceral