miércoles, 21 de mayo de 2025

Leishmaniasis

 

Introducción

La leishmaniasis es una enfermedad parasitaria diseminada por la picadura de un mosquito infectado. Existen varias formas distintas de leishmaniasis. Las más comunes son la cutánea y la visceral. El tipo cutáneo causa llagas en la piel. El tipo visceral afecta los órganos internos, tales como el bazo, el hígado y la médula ósea. Las personas con esta enfermedad suelen tener fiebre, pérdida de peso y aumento de tamaño del bazo y el hígado.

La leishmaniasis se encuentra en algunas áreas de 88 países aproximadamente. La mayoría de estos países se encuentra en zonas tropicales y subtropicales. Es posible, pero poco probable, que adquiera esta enfermedad en los Estados Unidos. Pero debe estar pendiente de ella si viaja al Medio Oriente o a regiones de América Central, América del Sur, Asia, África o el sur de Europa.

El tratamiento consiste en medicinas que contienen antimonio, un tipo de metal o potentes antibióticos. La mejor forma de prevenirla es protegerse de las picaduras de mosquito:

  • Evite estar al aire libre desde el anochecer hasta el amanecer
  • Use pantalones largos y camisas de manga larga cuando este afuera
  • Use repelente de insectos y mosquiteros cuando sea necesario

Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades



Dientamoeba Fragilis

 

Distribución geográfica

Tiene distribución mundial aunque la prevalencia varía según la distribución geográfica y puede verse influenciada por la densidad poblacional y los niveles de higiene, puesto que se han encontrado tasas de infección más altas en algunos grupo como por ejemplo en grupos de personal militar y misioneros.

 

 

Ciclo biológico

Localización en el huesped: Colon. Se desconoce el modo de transmisión de la infección. Se han hecho intentos experimentales para transmitir el trofozoíto por vía oral, pero no tuvieron éxito. No hay estadío de quiste, y algunos autores sugieren que el microorganismo se transmite en el interior de los huevos de oxiuros (E. vermicularis). D. fragilis tiene transmisión fecal-oral, aunque se desconoce como los trofozoítos pueden sobrevivir fuera del organismo y mantenerse viables tras la exposición al medio gástrico tras la ingesta. Algunos autores postulan que los trofozoítos sobreviven dentro de los huevos de helmintos como Enterobius vermicularis y se transmiten al ingerirse estos últimos. Esto podría explicar la existencia de coinfecciones con estos dos patógenos, especialmente en niños, pero otros estudios no han demostrado la correlación entre las infecciones entre D. fragilis y E. vermicularis.

 

Periodo de incubación: Desconocido

 

 

Clínica

Si bien muchos autores consideran que esta especie no es patógena, aparentemente puede causar diarrea y molestias abdominales en algunas personas. Se han identificado al menos dos variantes genéticas pero se desconoce por el momento si estas exhiben alguna diferencia en cuanto a su patogenicidad.

 

Se desconoce la proporción de infectados que permanecerán asintomáticos tras la infección. El parásito se localiza en el colon, donde suele producir colitis y los síntomas más frecuentes son el dolor abdominal y la diarrea, tanto aguda como recurrente. En algunos casos se puede detectar eosinofilia periférica, que es un hallazgo excepcional en las infecciones por protozoos intestinales (La infección por Isospora belli también puede cursar con eosinofilia en sangre).

 

 

Diagnóstico

Se realiza tras la detección directa de los trofozoítos en heces que se han procesado correctamente (Fijación y tinción). Los trofozoitos son frágiles y si la muestra no se procesa adecuadamente conllevará un infradiagnóstico de la infección. También se utilizan técnicas de cultivo y de PCR, que están disponibles en laboratorios especializados.

 

Trofozoíto: Similar al de la ameba, no tiene flagelos evidentes. Los seudópodos son angulares o lobulados y transparentes. La motilidad no suele ser progresiva. Los microorganismos miden de 5 a 15 µm (promedio de 9 a 12 µm). Puede haber gran variación de tamaño en los trofozoítos en la misma muestra de heces. La mayoría presenta dos núcleos, aunque un 30-40% son uninucleados. Los núcleos no son visibles en preparaciones sin teñir. Los microorganismos teñidos muestran núcleos con un cariosoma central formado por cuatro a ocho gránulos. No hay cromatina periférica sobre la membrana nuclear. El citoplasma puede ser granular fino o grueso y vacuolado; puede contener bacterias, levadura y otros detritos.

 

Quistes: Esta especie no tiene estadio de quiste conocido.

 

Problemas diagnósticos: Los microorganismos se tiñen débilmente y pueden pasar inadvertidos. Es más difícil identificar a los trofozoítos uninucleados que a los binucleados porque el núcleo es similar al de E. nana ó E. hartmanni.


Trichomona vaginalis

 

Prevalencia de Trichomonas vaginalis de resistentes al Metronidazol en una Clínica Ginecológica

Para determinar la prevalencia de la resistencia in vitro al metronidazol entre cultivos no seleccionados de Trichomonas vaginalis y correlacionar los resultados in vitro con la respuesta a la terapia con metronidazol se cultivó el flujo vaginal de mujeres que asisten a una clínica de ginecología en un hospital urbano, las muestras se testearon para la resistencia in vitro al metronidazol, y estos resultados se correlacionaron con el resultado terapéutico.

Entre 911 mujeres, se descubrió por cultivo T vaginalis en 82 (9.0%). De las 82 muestras aisladas, 2 (2.4%; CI 95%, 0.3-8.5%) tenían un bajo nivel de resistencia in vitro (concentración letal mínima, 50 µg/mL). Las mujeres con exámenes en fresco positivos se trataron con metronidazol, 2 g en una sola vez y se les pidió volver en una semana. De las 42 mujeres infectadas que estubieron de acuerdo en volver para una repetición del examen y cultivo, 26 (61.9%) lo hizo, y todas (incluyendo a una mujer con una T. resistente) estaban curadas.

Conclusion:

Los cultivos de T vaginalis resistente al metronidazol ocurren ampliamente a lo largo de los Estados Unidos. Aunque la susceptibilidad in vitro de la T vaginalis al metronidazol ha sido muy pobremente estudiada, este estudio es consistente con una estimación de hace una década de la prevalencia de la resistencia in vitro (5%), y sugiere que la resistencia de alto nivel es rara. Este estudio confirmó, en ausencia de reinfección, la continua efectividad clínica del metronidazol en una  sola dosis para la gran mayoría de casos de trichomoniasis

Giardiasis

 

Rumbo a una vacuna contra la Giardiasis

Una vacuna oral contra el parásito Giardia Iamblia ha sido desarrollada por científicos del CONICET y de la Universidad Católica de Córdoba.

La  vacuna ya ha sido probada en forma exitosa en animales domésticos, de granja y de laboratorio. La metodología empleada por los investigadores también podría servir para prevenir la malaria y la tripanosomiasis africana.

Por Bruno Geller

Mientras que el consumo de fármacos que tienen como principal blanco al sistema nervioso central se encuentra asociado a las clases económicas más pudientes, en los sectores carenciados los medicamentos más utilizados son los antidiarreicos.

Una de las diarreas más frecuentes en países en desarrollo es la denominada giardiasis, la que es generada por el protozoario Giardia lamblia, un organismo unicelular que se aloja en el intestino delgado de las personas afectadas. Además de ocasionar diarrea, los síntomas más comunes son gases, malestar general y dolores abdominales. En el organismo, el parásito afecta la absorción de nutrientes y en casos crónicos puede provocar un cuadro de desnutrición, especialmente en niños. Se estima que unos 200 millones de seres humanos son infectados anualmente por este parásito.

La giardasis se contrae principalmente por medio del agua o los alimentos que están contaminados por su contacto previo con materia fecal, tanto humana como animal. La incidencia de la enfermedad podría reducirse aumentando el acceso a redes de agua potable de los sectores más expuestos. Mientras eso no ocurra, el desarrollo de una vacuna eficaz contra la Giardia lamblia es un logro fundamental para la salud mundial. Y ese es precisamente el objetivo que persigue el grupo de trabajo del doctor Hugo Luján, investigador del CONICET y profesor de la Universidad Católica de Córdoba.

En la actualidad la única posibilidad de controlar la giardiasis es utilizando medicamentos cuyos principios activos no son altamente eficaces y que además suelen presentar efectos secundarios. “Asimismo ya se han registrado cepas de Giardia resistentes a dichos medicamentos. Por otra parte es frecuente la reinfección luego del tratamiento debido a que muchos pacientes no generan mecanismos de defensa eficaces para eliminar el parásito”, afirmó a la Agencia CyTA el doctor Luján. 

En este contexto Luján y su equipo desarrollaron una vacuna contra el parásito que fue probada con éxito en gerbos (roedores). Los resultados de este trabajo fueron publicados en Nature Medicine en abril de 2010. A partir de esta fecha, la versión de la  vacuna ha sido mejorada.  “La vacuna se ha testeado en animales de laboratorio y animales domésticos, como perros y gatos. También en animales de granja (vacas y terneros). Ahora es necesario probar su eficacia en ensayos clínicos en humanos”, destacó Luján.

La vacuna es sumamente novedosa, tanto por su desarrollo como por sus posibilidades de aplicación. “Se trata de la primera vacuna compuesta solamente por proteínas extraídas del parásito que puede administrarse por vía oral y que no requiere cadena de frío para su mantenimiento y transporte, debido a las características particulares de los antígenos que la componen. Esto facilita su aplicación en lugares donde no hay electricidad ni heladeras para mantener medicamentos en frío”, explicó Luján.

Los reservorios del parásito intestinal Giardia lamblia son las personas,  los animales de la fauna silvestre, doméstica y el ganado de consumo, indicó a la agencia CyTA el doctor Eduardo Guarnera, médico epidemiólogo del Centro Panamericano de Zoonosis de la Organización Panamericana de la Salud / Organización Mundial de la Salud. Con el ojo puesto en la salud pública, el doctor Guarnera destacó que la vacuna sería una herramienta “de gran relevancia para evitar las infecciones y reinfecciones permanentes”.

Primer round: descubrir el truco de Giardia lamblia

Para desarrollar la vacuna contra la Giardia, Luján y sus colegas se propusieron descubrir cómo hace el parásito para evadir al sistema inmune. Los resultados de este trabajo fueron publicados en la revista Nature a fines de 2008.

Normalmente, las células del sistema inmunológico son capaces de distinguir las células propias de agentes externos, tales como virus, bacterias o protozoarios como la Giardia lamblia. Esta capacidad de discriminación entre lo propio y lo ajeno ocurre a nivel molecular, gracias a interacciones que se producen entre proteínas que están en la superficie de las células del sistema inmune y de los cuerpos extraños. A las proteínas de las células invasoras o los virus se las llama antígenos. Estos pueden ser reconocidos por los anticuerpos, que también son proteínas, pero producidas por células del sistema inmune.

El equipo cordobés descubrió que el parásito es capaz de alterar su aspecto a nivel molecular. “El genoma de este parásito contiene 200 genes que codifican antígenos de superficie diferentes”, señaló Luján. Y continuó: “El problema es que cada parásito exhibe un solo antígeno en su cubierta en un momento dado y cuando el sistema inmune comienza a generar anticuerpos para destruirlo, Giardia reemplaza ese antígeno por otro como si se tratase de un cambio de disfraz. De este modo el sistema de defensa del organismo no puede destruir al parásito”. En otros términos, Giardia lamblia deja continuamente en offside a la respuesta inmune.

Segundo round: revelar los doscientos disfraces del parásito

Para que los antígenos  se produzcan, es necesario primero que el ADN de sus genes sea ‘transcripto’ en el núcleo, dando lugar a moléculas de ARN mensajero que luego, en el citoplasma de la célula, se ‘traducen’ en proteínas. Este mecanismo básico de la biología molecular es común a todas las células, pero no todas las células producen las mismas proteínas.

“Una vez que el antígeno ha sido ‘fabricado’, es transferido a la superficie del parásito. Descubrimos que la maquinaria molecular del parásito en realidad lee y crea instrucciones de la mayor parte de los 200 genes para antígenos de superficie, pero sólo una proteína antigénica es ‘fabricada’ y llega a formar parte de la cubierta externa de la superficie del parásito. Las instrucciones restantes quedan encarpetadas ”, subrayó el investigador.

Esa observación sugirió que todos los ARN mensajeros –las instrucciones que menciona Luján–  de esta familia de antígenos habían sido creados y estaban dentro del parásito, pero algún mecanismo estaba impidiendo que el ARN fuese traducido a proteínas y expresado en la superficie de la célula. “Por medio de experimentos muy complejos hallamos que un mecanismo celular llamado interferencia por ARN (iARN) impedía que el resto de las instrucciones para antígenos se expresaran. Nuestros resultados relacionan por primera vez el iARN con el mecanismo de silenciamiento de genes en microorganismos patógenos”, afirmó.

A partir de los resultados, el investigador y sus colegas inhibieron componentes de la maquinaria del iARN que regulan la expresión de los genes para antígenos y observaron que los parásitos no exhibieron un solo antígeno de superficie, sino muchos a la vez. “Mediante esta técnica pudimos hacer visibles todos los antígenos que el parásito es capaz de producir. Una vez purificados esos antígenos, a partir de parásitos modificados genéticamente para expresar todas esas moléculas, se abrieron las puertas para el diseño de una vacuna efectiva que puede ayudar al sistema inmune a identificar cualquiera de esos antígenos y de ese modo habilitarlo para que ataque a los parásitos que intenten hospedarse en el intestino superior”, explicó Luján.

Tercer round: diseño de una tableta con doscientos antígenos de superficie

El paso inicial para desarrollar la vacuna consistió en introducir parásitos genéticamente modificados –los que expresaban los 200 antígenos– en un grupo de roedores. “Los animales se volvieron inmunes al parásito, dado que su sistema de defensa generó anticuerpos para cada uno de los antígenos”, subrayó Luján. Y continuó: “A fin de que la vacuna no consistiera en el desarrollo de parásitos genéticamente alterados, desarrollamos otra, compuesta por la suma de proteínas de superficie aisladas del parásito e integradas en una tableta que puede almacenarse a temperatura ambiente, siendo administrada por vía oral, dos necesidades clave para que una vacuna pueda ser aplicada sin dificultad, sobre todo en países pobres. Ahora es necesario probar su eficacia en ensayos clínicos en humanos, bajo estrictas medidas de seguridad y regulaciones éticas”.

De acuerdo con el investigador podría utilizarse una estrategia similar de inhibición de los mecanismos de variación antigénica de otros parásitos patógenos del ser humano, tales como Plasmodium o Trypanosoma brucei, para prevenir la malaria y la tripanosomiasis africana. Por tal motivo, los resultados de este equipo de investigación argentino han tenido repercusión en la prensa mundial y “despertado el interés de varias empresas biotecnológicas que se dedican a utilizar este tipo de resultados para la solución de importantes problemas de salud pública”, destacó Luján.

Y agregó: “Paralelamente hemos desarrollado un método simple, económico y sensible para la detección del parásito en materia fecal de organismos infectados. El mismo se basa en una tira reactiva que sirve de soporte para un anticuerpo monoclonal para captura de quistes del parásito y otro anticuerpo marcado para su detección. Estos anticuerpos están dirigidos contra proteínas específicas de la pared del quiste de Giardia y no tienen reacción cruzada con ningún otro componente de la materia fecal. La misma tira contiene además anticuerpos contra otros protozoarios causales de diarrea (Entamoeba histolytica/dispar y contra Cryptosporidium sp.) lo que permite el diagnóstico diferencial de los tres.”

Medicamentos top biológicos

En la actualidad el licenciamiento de la vacuna que desarrolla el grupo del doctor Luján se encuentra en etapa de negociación con empresas multinacionales para su uso en animales transmisores de la giardiasis (animales domésticos y de granja) y para comenzar estudios en humanos.

Respecto de los avances científicos con aplicaciones médicas –como es el caso del trabajo de Luján–  el licenciado Alberto Díaz, director del Centro de Biotecnología Industrial – INTI indicó a la Agencia CyTA que la relevancia de este sector no se da sólo en el plano económico, “sino especialmente por su impacto en la salud de todos nosotros; tener grupos de investigación como los del doctor Luján son una necesidad para servir de base al desarrollo tecnológico innovador. Luego se debe seguir desde lo industrial y lo productivo.” Y agregó que “también resulta esencial para todo proceso innovador el contar con recursos humanos de calidad, tanto desde el punto de vista científico como tecnológico, que tengan la responsabilidad para hacer llegar sus conocimientos a la sociedad y la vocación de transferir sus resultados a la industria.”
 
Para Díaz, que también se desempeña como asesor en la Subsecretaria de Transferencia de la Universidad Nacional de Quilmes, “un caso especial de la fabricación es el “biomanufacturing”, muy especialmente para la elaboración de medicamentos en base a la biotecnología. Tan especial es que en 2008 cerca del 30 por ciento del ingreso de los cien medicamentos top fue por productos biotecnológicos y se espera, a nivel mundial, que llegue al 50 por ciento en 2014. La fabricación de estas macromoléculas para el uso en la medicina presenta un desafío a los fabricantes y es de esperar que la Argentina apueste fuerte en este campo”.
 
Sobre las negociaciones que el doctor Luján mantiene con empresas extranjeras para la licencia de la vacuna, Díaz opina que “aunque sea difícil, sería preferible que fueran empresas nacionales porque así se vincularía la investigación realizada en el país con el desarrollo, la innovación y la producción. A través de estos ejes se fortalece estratégicamente el área de la producción industrial en salud humana y animal en el país. Es cierto también que se necesita un papel más activo desde el Estado, y atraer al sector privado para que invierta en estos temas de desarrollo. De todos modos, el transferir a una empresa extranjera es algo de mucho éxito y demuestra la calidad del desarrollo y del grupo de investigación para lograr que el conocimiento no quede solo en las revistas especializadas”.

 
El doctor Hugo Luján, investigador del CONICET y profesor de la Universidad Católica de Córdoba, lidera el desarrollo de una vacuna oral contra la giardiasis, una de las diarreas más comunes en países en desarrollo. La  vacuna se ha probado en forma exitosa en animales domésticos, de laboratorio y de granja. Ahora es necesario probar su eficacia en ensayos clínicos en humanos.

Amebiasis

 

Nitazoxanida en la enfermedad intestinal por E. histolytica

Es efectiva en niños y adultos para el tratamiento de la amebiasis intestinal invasiva.

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Introducción

La amebiasis –una enfermedad parasitaria causada por Entamoeba histolytica– es la tercera causa de enfermedades parasitarias luego de la malaria y la esquistosomiasis. Es frecuente en países en vías de desarrollo y constituye un riesgo para la salud para las personas que viajan.

El 90% de las infecciones por E. histolytica se presenta como colonizaciones asintomáticas del tracto gastrointestinal. La enfermedad sintomática puede aparecer como diarrea transitoria hasta casos más graves de colitis fulminante, con manifestaciones que pueden incluir las del síndrome disentérico, megacolon tóxico y peritonitis hasta la enfermedad extraintestinal, cuya manifestación más frecuente es el abceso hepático o la amebiasis hepática. Hasta la fecha no se conocen por completo los factores involucrados en la invasividad de E. histolytica.

Para el diagnóstico de la infección es importante diferenciarla de la producida por E. dispar. Las pruebas serológicas para detectar anticuerpos contra E. histolytica pueden realizarse mediante hemaglutinación indirecta (IHA [indirect haemagglutination assay]) o por inmunoelectroforesis de contracorriente. El enzimoinmunoanálisis (ELISA) basado en antígenos también es sensible y específico para su diagnóstico en materia fecal pero se requieren muestras frescas o congeladas. Las técnicas de reacción en cadena de la polimerasa resultan poco prácticas en la mayor parte del mundo.

El tratamiento de la amebiasis sintomática, tanto intestinal como extraintestinal, comprende el empleo de metronidazol u otro nitroimidazólico seguido de un amebicida con actividad en la luz intestinal como iodoquinol, paromomicina o furoato de diloxanida. Respecto de la infección asintomática, dado el riesgo de transmisión y de la gravedad de la enfermedad invasiva, se recomienda su tratamiento con un agente de acción local.

La nitazoxanida (NTZ) tiene actividad contra bacterias anaerobias, parásitos y virus y ha sido aprobada en los EE.UU. para el tratamiento de la diarrea y enteritis por Cryptosporidium spp y Giardia lamblia y se evalúa su empleo para la infección por Clostridium difficile, la gastroenteritis por rotavirus y norovirus y la hepatitis C crónica.

Los estudios in vitro mostraron que la NTZ y su metabolito activo –la tizoxanida– son al menos tan potentes como el metronidazol frente a cepas de E. histolytica sensibles a este agente y mantienen la actividad contra cepas resistentes o poco sensibles a metronidazol.

Los autores realizaron 2 estudios aleatorizados, a doble ciego y controlados con placebo de NTZ para el tratamiento de la diarrea y enteritis asociadas con E. histolytica como único patógeno entérico. Efectuaron un estudio en adultos y otro en niños y también publicaron los resultados de 17 pacientes con amebiasis hepática tratados con NTZ.


Materiales y métodos


Un estudio incluyó participantes ≥ 12 años tratados con tabletas de NTZ y, el otro, niños de entre 1 y 11 años que recibieron una suspensión oral del mismo agente. El objetivo fue evaluar la efectividad de la droga para el tratamiento de la diarrea y enteritis por E. histolytica (quistes o trofozoítos de E. histolytica y dispar observados en materia fecal con microscopio y ELISA+ para E. histolytica). Se empleó un control con placebo. Los pacientes en los que los síntomas se agravaron, como presencia de sangre en materia fecal, fueron separados del estudio para recibir tratamiento de rescate.

El criterio de valoración principal de los estudios fue la respuesta clínica registrada a los 7 días en la visita de seguimiento, que fue clasificada como buena (ausencia de síntomas, de diarrea acuosa y no más de 2 deposiciones blandas, y ausencia de hematoquecia en las últimas 24 horas y de síntomas y materia fecal blanda en las últimas 48 horas) o persistencia de la enfermedad. El criterio de valoración secundario residió en la respuesta microbiológica definida como erradicación (ausencia de quistes o trofozoítos de E. histolytica en 2 muestras de materia fecal recolectadas entre los días 7 y 10 del estudio) o persistencia.

Fueron evaluados para la inclusión en el estudio los pacientes que consultaron por diarrea en la clínica ambulatoria del Benha University Hospital o el University Hospital de Alejandría, en Egipto. Los participantes presentaban diarrea (≥ 3 deposiciones no formadas por día), ≥  1 síntoma digestivo (dolor abdominal, náuseas, vómitos, flatulencia), trofozoítos de E. histolytica/dispar identificados en materia fecal mediante microscopia y ELISA+ en materia fecal para E. histolytica. Los criterios de exclusión abarcaron la presencia de otros patógenos intestinales, embarazo o lactancia, empleo de drogas con actividad contra protozoos en las 2 semanas previas y pacientes con sida u otros trastornos inmunológicos.

Los pacientes ≥ 12 años recibieron una tableta de 500 mg de NTZ o placebo 2 veces por día, durante 3 días consecutivos; en tanto que los participantes entre 4 y 11 años fueron tratados con 10 ml de la suspensión de NTZ 100 mg/5 ml o placebo, 2 veces por día, durante 3 días y los pacientes de entre 1 y 3 años, 5 ml de esta suspensión o placebo 2 veces por día, por 3 días. El fármaco debía tomarse junto con las comidas. Los pacientes debían registrar diariamente la frecuencia y consistencia de la materia fecal y otros síntomas. Además de la medicación, los participantes recibieron terapia de rehidratación junto con indicaciones para el correcto manejo metabólico y nutricional de la diarrea.

El día 7, los pacientes debían concurrir a la clínica para una evaluación. Se tomaron muestras de materia fecal: 2 al menos con 24 horas de diferencia entre los días 7 y 10, y una tercera muestra en el día 14, que fueron examinadas mediante microscopio, incluyendo una prueba de ELISA para E. histolytica.

Los pacientes que consultaron en el University Hospital de Alejandría fueron evaluados para ser incluidos en un estudio no controlado sobre el tratamiento de la amebiasis hepática con NTZ. Los criterios de inclusión comprendieron fiebre, dolor abdominal, hepatomegalia, serología reactiva para E. histolytica por IHA y masa única hipoecoica hepática en la ecografía, compatible con abceso. Fueron excluidos aquellos que presentaron abcesos múltiples, con peligro de ruptura inminente y las mujeres embarazadas o en período de lactancia. Los participantes recibieron una tableta de 500 mg de NTZ con las comidas, cada 12 horas, durante 10 días y permanecieron internados durante el tratamiento. La respuesta clínica fue definida como la resolución de los síntomas clínicos de amebiasis invasiva (fiebre, dolor abdominal y hepatomegalia) y de la leucocitosis al final de la terapia, sin recurrencia de la amebiasis hepática hacia el día 30 del estudio. 


Resultados


Entre febrero de 2004 y octubre de 2005, los investigadores examinaron las muestras de materia fecal de 4 587 pacientes sintomáticos. Se observaron quistes o trofozoítos de E. histolytica/dispar en muestras de 5.5% de los pacientes y 3.4% de éstas fueron confirmadas mediante prueba de ELISA. Ambos estudios abarcaron 100 pacientes que cumplieron los criterios de inclusión. Dos participantes tratados con tabletas (ambos del grupo placebo) no concurrieron al seguimiento y se consideraron fracasos terapéuticos de acuerdo con el protocolo.

Para el criterio principal de análisis (exclusión de pacientes sin quistes o trofozoítos de E. histolytica en la muestra inicial y sujetos con otros patógenos), las tasas de respuesta por grupo de tratamiento fueron 94% de respuesta clínica en el grupo activo frente a 50% en el grupo placebo (p < 0.001) y 94% de respuesta microbiológica con tratamiento activo frente a 43% con placebo (p < 0.001). La correlación entre la respuesta clínica y microbiológica fue casi perfecta en los grupos con NTZ, con 30 de 32 pacientes con respuesta clínica libres de quistes o trofozoítos de E. histolytica en las muestras de materia fecal de los días 7 a 10. Doce de los 15 fracasos clínicos en los grupos tratados con placebo presentaban E. histolytica en la muestra de materia fecal de seguimiento y 10 de los 15 pacientes con respuesta clínica en los grupos placebo resultaron negativos para el parásito en las muestras de los días 7 a 10. Uno (2%) de los 47 pacientes con respuesta clínica en el grupo que recibió NTZ presentó E. histolytica en la muestra de materia fecal del día 14, que señaló reinfección o respuesta incompleta al tratamiento. El resto de los 46 pacientes con respuesta clínica persistieron negativos para E. histolytica hacia el día 14 de estudio. El 17% de los 23 pacientes con respuesta microbiológica en el grupo tratado con placebo presentó E. histolytica en la muestra de materia fecal del día 14.

Durante el seguimiento, 14 pacientes refirieron 1 o más efectos adversos, independientemente de la causa; éstos abarcaron somnolencia (4 NTZ), dolor abdominal (2 NTZ, 1 placebo), cefalea (2 NTZ, 1 placebo), fatiga (1 NTZ, 1 placebo), orina amarillenta (1 NTZ, 1 placebo), náuseas (1 placebo), vómitos (1 placebo) y dispepsia (1 NTZ). En general, los efectos adversos fueron leves y transitorios y ninguno requirió la interrupción del tratamiento.

Por otro lado, fueron incluidos en el estudio de amebiasis hepática 17 adultos (14 de sexo masculino), con una media de edad de 29 años y peso corporal medio de 63.8 kg. Cada uno de los pacientes presentó fiebre, dolor abdominal y hepatomegalia y en la ecografía mostraron una única masa hipoecoica hepática compatible con abceso. La serología para E. histolytica (IHA) mostró títulos elevados en los 17 casos y se comprobó leucocitosis en el 71% de los pacientes. Se identificó E. histolytica en la materia fecal de un solo paciente antes del tratamiento. Los 17 participantes respondieron a la terapia, con resolución de los síntomas antes del final del estudio. Antes del quinto día de tratamiento, la temperatura era < 37.5º C en el 82% de los casos y, al final del tratamiento, ninguno de los pacientes presentaba fiebre. La leucocitosis también se resolvió en todos los participantes hacia el día 10 de estudio. Ninguno de los pacientes tuvo complicaciones 20 días posteriores al tratamiento, tampoco abandonaron la terapia ni requirieron aspiración de material purulento del hígado. Las muestras de materia fecal recolectadas en los días 10 y 30 fueron negativas para E. histolytica en los 17 pacientes. No se informaron eventos adversos.


Discusión


Los estudios aquí presentados muestran la efectividad de la NTZ en el tratamiento de la enfermedad invasiva del tracto intestinal y el hígado causada por la infección con E. histolytica. Además, mostraron la efectividad de la NTZ para eliminar E. histolytica del tracto intestinal. Un esquema de 3 días con NTZ podría reemplazar tratamientos más prolongados de metronidazol seguido por un amebicida de acción luminal. En caso de enfermedades más graves, la duración del tratamiento puede extenderse más de 3 días.

En muchos casos no puede realizarse el diagnóstico de infección por E. histolytica debido a tiempo, costos o carencia de métodos diagnósticos confiables. En estos casos, concluyen los autores, el tratamiento empírico con NTZ sobre la base del diagnóstico clínico puede ser una opción apropiada.